• Sandra Ariza

Updated: May 28, 2020

La ira puede llegar a ser una emoción muy difícil de manejar cuando no tenemos las herramientas adecuadas para hacernos cargo de ella y evitar sus estragos tanto en nuestro interior como en la relación que tenemos con aquellos que nos rodean.



Cuando se hace presente en nuestra vida, se traduce en sentimientos de indignación, tristeza, decepción, impotencia, nos sentimos ofendidos, agredidos y de alguna manera traicionados. Sin embargo, esto es sólo una percepción. La ira, tiene mucho que ver con la expectativa, con el control, con la idea de que las personas deben comportarse de una manera esperada y que las situaciones deben suceder de acuerdo a lo que hemos planeado.


Si recuerdas la ultima vez que te enojaste, y recuerdas el motivo de tu enojo, muy seguramente, estabas esperando algo en concreto que al final no sucedió, desenvocando en este sentimiento.


La ira esconde básicamente una expectativa frustrada, ya sea de lo que esperamos de los demás o de una situación en concreto. También esconde la falsa idea de que podemos controlar situaciones y personas que están totalmente fuera de nuestro alcance.


Afortunada o desafortunadamente, sólo tenemos control sobre nuestras decisiones y la manera en la que percibimos las situaciones a nuestro alrededor. La ira es una emoción que viene a mostrarnos donde no estamos siendo lo suficientemente flexibles para dar cabida a nuevas opciones de respuesta, que nos gusten o no, se están presentando sin pedirnos permiso, simplemente aparecen y es allí cuando debemos tomar la decisión de aceptar y trabajar con lo que hay o directamente enfadarnos, consumirnos energéticamente y bloqueranos en nuestro avance.


La ira es una emoción que invita a la acción por eso es tan importante en nuestras vidas, pues es el fuego interior que te lleva a tomar decisiones. Pero ten muy en cuenta que acción no es lo mismo que reacción. La reacción es amiga del caos, es ciega y obstinada, pues se aferra al pasado, te amarra y te bloquea, te ancla indefinidamente a ese momento que ya pasó. En pocas palabras no te deja avanzar. La acción por el contrario, es amiga de la observación consciente y de la aceptación de que lo que pasó esta ahí, en el pasado, sin embargo es un excelente punto de partida para mejorar en tu presente y de esta manera cambiar tu futuro.


Cuando algo te indigna, te parece que no debería ser así, que tendría que ser de una manera diferente, te está invitando no a que te enfades con las circunstancias, sino a que pienses que necesita suceder para que eso no tenga el poder que esta teniendo sobre ti. Te invita a reflexionar de manera consciente, acerca de aquello que está en tu mano para cambiar la manera en que lo percibes y si hay algo que puedas hacer para mejorar tu entorno en el futuro.


La próxima vez que te enfades, intenta identificar que expectativas tenías en relación a lo que te pasó y a partir de ahí, analiza, entraste quizás en el bucle de la reacción? O supiste ver la oportunidad de cambio te ofrecía esa situación?


Recuerda, “aferrarse a la ira es como agarrar un carbón hirviendo en tus manos con la intención de tirarlo al otro, pero eres tú el que se acaba quemando”

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  • Sandra Ariza

El árbol de los logros es una técnica sencilla de aplicar que sirve para evaluar de forma gráfica tus cualidades y logros en la vida y que te ayudará a valorarte más de forma inmediata.


Con esta técnica podrás evaluar en un momento tu nivel de autoestima ya que ilustra muy bien tu estado de ánimo. Lo único que necesitas es un bolígrafo y unas hojas.

La actividad consiste en hacer una reflexión sobre capacidades, cualidades positivas y logros que hemos desarrollado desde la infancia a lo largo de nuestra vida. Hay que pensar todo con calma, sin prisa, e intentando no olvidar ninguna. Da igual el tiempo que nos lleve realizar el ejercicio.

Lo primero que se hace es realizar una lista de todas las virtudes que se poseen, ya sean estas cualidades personales (bondad, paciencia), sociales (empatía), intelectuales (buena memoria), o físicas (atractivo). Y repito, es importante tomarse el tiempo que sea necesario.

Una vez realizada esta lista, se elaborará otra en la que añadiremos los logros que hemos conseguido. Da igual si son muy significativos o más insignificantes, lo importante es que tienen que ser logros de los que estemos orgullosos.

Cuando ya tenemos las 2 listas elaboradas, pasamos al dibujo. Se hará un árbol en un folio, ocupará toda la hoja, y se distribuirá de la siguiente manera:

1. Raíces: se deben ir colocando todos los valores positivos que hemos escrito anteriormente. Si consideramos que es un valor que nos describe muy bien, haremos una raíz gruesa. Si por el contrario, nos caracteriza pero tampoco es demasiado representativo, dibujaremos una raíz más fina.

2. Frutos: aquí colocaremos los logros de la segunda lista. Haremos frutos más grandes cuando el logro sea mayor, y más pequeños cuando sea menos relevante.


Una vez que lo tengas acabado, contémplalo y reflexiona sobre él. Es posible que te sorprenda la cantidad de cualidades que tienes y todas las cosas importantes que has conseguido en la vida. Si quieres, puedes enseñárselo a alguien de confianza para que te ayude a añadir más raíces y frutos que él haya visto en ti y de los que no seas consciente

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  • Sandra Ariza

No saber decir que no puede ser uno de los mayores enemigos de tu productividad personal.



Poner la satisfacción de otras personas por encima de la tuya es admirable si lo haces de manera deliberada y voluntaria por las razones correctas. Sin embargo, no es tan bueno cuando inconsciente y gradualmente dejas de vivir tu vida para vivir sirviendo a los demás.


Cuando eres incapaz de decir que no, terminas en una situación en la que tienes demasiadas cosas que hacer, pero la mayoría de ellas no tienen un valor real para ti y tu vida. Esto puede llevarte a una sensación de vacío y también a desarrollar altos niveles de estrés que son completamente imposibles de manejar en el largo plazo.


El saber decir no, tiene una serie de beneficios que debemos considerar como motivadores fundamentales para comenzar a poner en marcha esta estrategia asertiva


Evitar la manipulación.

Cuando hacemos algo que no queremos, nos sentimos manipulados por los demás, sentimos que se están aprovechando de nosotros y vamos generando resentimiento hacia esas personas que pueden resultarnos abusivas.


Potenciar la seguridad en nosotros mismos,

El saber decir no, nos permite desarrollar nuestra confianza en nosotros mismos y aumentar nuestra autoestima. También nos permite tomar nuestras propias decisiones y por tanto dirigir nuestra vida en esas situaciones.


Evitar implicarnos en cosas de las que no vamos a arrepentir.

Es posible que si no ejercemos el derecho a decir no, nos veamos implicados en situaciones que atentan contra nuestros principios, creando en nosotros un elevado malestar emocional y generando una sensación negativa hacia nosotros mismos por haber cedido.


No se trata de decir no a todo, pero debes hacerlo cuando no te traiga nada valioso para tu vida. Tómate un minuto y piensa en ti primero cuando alguien te pide que hagas algo que no veas claro.

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