• Sandra Ariza

Cómo cuidar de mi "Yo Emocional"

Updated: May 5, 2020

¿Quién es tu enemiga? La mente es tu enemiga. Nadie te puede hacer más daño que tu propia mente sin domar. Y ¿quién es tu amiga? La mente es tu amiga. Nadie puede ayudarte más que tu propia mente -cuando es entrenada con sabiduría-. Buda


Para poder cuidar de nuestras emociones, debemos identificar qué mecanismos mentales las están generando. En pocas palabras, ir a la fuente y observar compasivamente desde allí. ¿Pero como podemos ser conscientes de la mente en la mente misma?


Tal como hay un rio de sensaciones corporales que pasan por la consciencia, también hay un rio de pensamientos. ¿Que pasa si intentas detener el cauce de un rio? Al cabo de un tiempo el rio seguirá su cauce y se llevará todo lo que encuentre por delante, ¿verdad? Pues pasa algo parecido con tus pensamientos ¿Qué pasa si intentas parar tus pensamientos durante un minuto? ¿Crees que tu mente se silenciará y permanecerá en paz? Lamento desilusionarte, pero aquietar la mente es una práctica que va mas allá de cerrar los ojos e intentar dejar la mente en blanco, irónicamente la mente no obedece a órdenes, es como intentar detener un caballo salvaje cuando intenta escapar; entre mas aprietas las riendas, mayor será su instinto por liberarse.

Algunos científicos dicen que tenemos un promedio de 67.000 pensamientos al día otros dicen que son 37.000, pero independientemente del número, detenerlos no esta en nuestra mano. Los pensamientos se comportan de manera repetitiva, generando historias y creencias absurdas en nuestra mente que, de no atenderlos correctamente, terminaremos aceptandolos como nuestra realidad.

Normalmente, estos pensamientos pueden aparecer como la recapitulación de una conversación en nuestro trabajo, la versión personalizada de nuetra última relación amorosa, decisiones que estamos a punto de tomar, pero no aun no nos atrevemos o simplemente escenarios creados por nuestra propia imaginación. Cualquiera que sea la fuente, estos se comportan de manera muy similar. Causan sentimientos de vergüenza, ansiedad, arrepentimiento, ira, frustración, culpa, dolor, es decir, ¡terminan haciéndonos sufrir!

No importa lo que hagamos, para distraer nuestra mente de ellos, que al final terminamos llevándolos con nostros en nuestra mochila. Ya podemos matarnos horas en el gimnasio haciendo ejercicio, hablar horas por teléfono, echarnos una siesta o hacer las maletas e irnos de viaje, que estos encontrarán la manera de sudar con nosotros en el gym, esperarnos pacientemente a que colguemos el teléfono, compartirán almohada con nosotros y se convertirán nuestors compañeros de viaje. En pocas palabras, lo habremos intentado todo y el resultado será el mismo, no habremos cambiado el canal.

Los pensamientos pueden ser engañosos de muchas maneras. Nuestros pensamientos están llenos de elogios y culpas, esperanza y miedo. Escuchamos las voces de nuestros padres, internalizados como monólogos, a veces apareciendo como jueces otras como tiranos. Luego están las voces del niño no amado o del triunfador ambicioso, pero al final de cuentas esas voces siempre estarán intentando engañarnos.

“Los pensamientos son buenos sirvientes, pero no buenos patrones”

Con la práctica de Mindfulness podemos desactivar esas emociones que generan esos pensamientos engañosos.

Está científicamente comprobado que con una práctica consistente de mindfulness podemos aprender a escuchar conscientemente nuestros pensamientos y luego decidir si nos son útiles o no.

Así que lo primero que podemos hacer es escuchar nuestros pensamientos conscientemente y entender, que son ideas fugaces por lo tanto impermanentes. Poco a poco empezaremos a darnos cuenta de que solo porque tenemos un pensamiento no quiere decir que estamos obligados a creerlo, ni mucho menos -hacer lo que dice- con lo que nos liberaremos de caer en ese mecanismo cíclico y destructor. El observar la mente con mindfulness nos da la llave de nuestra liberación.

Vivir en el presente nos ayuda a recordar quienes somos realmente, aprendemos a ver con los ojos del corazón, observamos la naturaleza delante nuestro y somos capaces de percibir con nuestros sentidos. Podemos sentarnos con alguien que está sufriendo o incluso enojado con nosotors y escucharle desde la compasión sin identificarnos con sus emociones, aprenderemos a convertirnos en ayuda y no en parte del problema.


A.J. Muste dijo, “No hay un camino hacia la paz, la paz es el camino”. Caminar en plena consciencia nos trae la paz y la alegría, y hace nuestra vida real. ¿Porqué andar con prisas? Nuestro destino final no será otro que el cementerio. ¿Porqué no caminar en la dirección de la vida, disfrutando la paz en cada momento y a cada paso? No hay que esforzarse. Disfruta cada paso que das. Cada paso te trae al hogar del aquí y ahora. Este es tu verdadero hogar, porque únicamente en este momento, en este lugar, puede ser posible la vida. Ya hemos llegado.

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